En mi cabeza, como en un tienda de juguetes, todo se mueve por modas. Puedo encumbrar a alguien y acto seguido olvidarlo para quedarme casi impertérrita. Más que olvidarlo yo diría que desmitifico el recuerdo. Eso es lo único que me resulta efectivo. Me sumerjo en los vericuetos de mi memoria quitándole la mayor cantidad de magia posible. Pero antes de desterrar las emociones vividas, me quedaré con alguno de tus detalles.
Me quedaré con tu juego de contrastes, tu simplificación y tu complejidad, tu naturalidad, tu mestizaje interior, tu curiosidad infantil, tu falta de pereza, tu mente en constante ebullición, tu don de gentes, tu respeto por el de al lado, tu manera de meterle mano a la realidad moldeándola a tu gusto, tu sentido común, tus mecanismos para evadirte.
Me quedaré con todo eso, no para recordarlo, sino para copiártelo. De esa manera el recuerdo pasará a vivir en mí en lugar de vivir yo en el recuerdo.
domingo 3 de mayo de 2009
Modas
Etiquetas:
deseo,
El amor,
teorias amatorias
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3 comentarios:
Mmmm... ¿"Modas"? Yo más bien lo llamaría "(Felinas) estrategias de supervivencia"... ;)
Sí, yo también.
Buen planteamiento. Lo pondre en practica ;)
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