miércoles 3 de junio de 2009

Persiguiendo humo

Mirar aquella foto le daba una extraña tranquilidad. Igual que escuchar aquella canción. Se había pasado los dos últimos días sin apartar apenas la mirada de las dos siluetas con las manos entrelazadas mientras el repeat del reproductor le devolvía una vez tras otra aquella melodía. Había quedado con él, pero no era ni mucho menos una cita. Nunca se tienen citas con amigos de la adolescencia.
Después de un año sin verlo, de tenerlo totalmente olvidado había pasado a volver a tener aquel cosquilleo cada vez que se acordaba de que lo vería. Lo único que la frenaba era pensar que él quedaba con una buena amiga. Se deleitaba también con una dedicatoria que él había plasmado en su felicitación de cumpleaños hacía ya cinco años: "Espero que nunca pierdas ese buen humor que te caracteriza". Sólo una frase, y de carácter amistoso, pero le daba vueltas en su cabeza constantemente.
Todo funciona mejor cuando eres tú misma, se repetía constantemente, pero era imposible ponerlo en práctica con él delante. Una sensación de intentar agradar hacía que acabara diciendo cosas que no pensaba sólo por causar una buena sensación en él. Suponía que sin conseguirlo.
La obsesión se alimentaba con el rumor de que él lo había dejado con su novia desde hacía cinco años. La ansiedad lo hacía con la intuición de que no sería cierto o de que si lo era, se habría echado nuevas compañías.
Entre tanto también le venía a la cabeza,con remordimientos algo angustiantes la canción de Alaska "Miro la vida pasar", preguntándose hasta cuando iba a perseguir humo. Ya lo había dicho alguien, que todo se resumía en perseguir sombras o resignarse a ser el perseguido. Ella era del primer grupo. No le veía ninguna ventaja a resignarse frente a fantasear. Una vida más cómoda no le parecía nada apetecible frente a soñar con la mínima posibilidad de atrapar el humo con sus manos.

2 comentarios:

lagatasalvaje dijo...

Llevaba siglos sin pasarme por aquí... Me alegra leerte de nuevo y ver que sigues al pie del cañón. Yo me he decidido por fin a volver, así que seguiré visitándote. Saludos.

Pulgatcito dijo...

Volver a la blogosfera, y comprobar que la gente sigue manteniendo sus sitios (como este gran rinconcito) es una gozada.

Te sigo de cerca gata