viernes 19 de junio de 2009

Problema número 7 de Sentimentalis



El problema número 7 plasma lo que ocurre cuando un tío que te persigue y a ti ni fu ni fa, brota y pasa de ti. En el 90% de las ocasiones este suceso está mediado por un cambio en tu actitud, que ha consistido en pasar a hacerle algo de caso.

El mejor ejemplo que he sido capaz de encontrar es de Quim Monzó en su libro "El porqué de todo", donde en uno de los relatos titulado "El amor" dice: "La archivera trata con menosprecio al futbolista. Se muestra seca, displicente. De vez en cuando, cuando él la llama ( es siempre él quien la llama, ella nunca le llama a él), aunque no tenga nada que hacer le dice que ese día no le va bien que se vean. (...) El futbolista querría que le tratara sin desprecio o como mínimo, con menos. (...) Ninguna mujer le proporciona el placer que le da ella. (...) Y un día, de manera inopinada ella no es tan malcarada como habitualmente, y el futbolista se sorprende. (...) La archivera no le vuelve a tratar nunca más con menosprecio. Está tan enamorada del futblista que se lo dice por la mañana por la tarde y por la noche. La tiene siempre que quiere. Es ella quien le llama, y una tarde le propone irse a vivir juntos. El futblista la observa friamente con la mirada vidriosa. Hasta no hace mucho habría dado el brazo derecho porque le propusiera lo que le acaba de proponer"

La nueva adquisición era (fijarse en que digo era) un hombre inteligente, y ya sabéis que a mí la inteligencia me parece sexy. Últimamente no hago más que dedicar posts a los hombres sexys (o sea, inteligentes)que me voy encontrando. Todo ha sido fugaz, de hecho, antes de que lo haya podido plasmar aquí, se ha jodido la relación, por eso forma parte del apartado Sentimentalis, y no de "El genio" (tiene guasa seguir engrosando el archivo a costa de pseudocagadas, menos mal que estancarse sería peor que fracasar). Antes de esta escena que relataré a mí me la sudaba, francamente. Quedé con él por inercia, no le encontraba atractivo aunque ya se insinuaba que era un tío altamente interesante. Pero entremos de una vez en materia.

F. tiene 34 años, licenciado en Física y de profesión investigador (de la cuadratura del círculo, por ejemplo). Vive solo en un piso que fue de su abuela (con lo cual no paga alquiler, algo que me cabreó internamente, llamadme infantiloide). Para que lo situeis os diré que en su salón tiene un proyector, infinidad de CDs, no tiene televisión y gasta una cama baja de dos metros de ancho. A veces estos detalles ayudan a ubicar a alguien mucho más que descripciones interminables. En su salón metros y metros de estantes con libros científicos en inglés y libros de historia y de arte, muchos en francés. En concreto mucho arte de no sé que islas perdidas del Pacífico, infumable a mi parecer, pero querais o no, me pone que me desasnen. Ya sabéis mi frase de Wilde tantas veces citada: "Saber que había entre quienes le escuchaban alguien a quien deseaba fascinar, daba mayor agudeza a su ingenio".

Jazz y vino blanco. Buen conversador, sarcástico, me obliga a argumentarle absolutamente todas las palabras que salen de mi boca, y si no, me gana en esa conversación y tengo que concentrarme para no parecer tonta. Me gusta sentir esa sensación. Habla con la misma naturalidad sobre inteligencia artificial que sobre follar. Intuyo que es un morboso y un tío temperamental en la cama. Buena señal. En este punto, me siento atraída por sus gafas y por sus manos. Nos empezamos a enrollar y me acaricia los muslos, palpo sus Levi´s desgastados, me besa la nuca y huelo su colonia de cerca. Issey Miyake para más inri. Ese aroma me persigue, parece ser mi leitmotiv particular. Le pone que sea ocho años más joven que él, y a mí me pone más notárselo. Interesante.

Cambio de escenario: Nos vamos a su cama, me quedo a dormir, y a la mañana siguiente nos despedimos y le noto distinto. Distinto en estos contextos tiene siempre una connotación negativa, ya sabéis. Digamos despegado, digamos correcto pero seco. En ese mismo momento sé que pasará a los anales como el problema número 7, aquel en que de repente pasan de ti cuando habían comido de tu mano.

He analizado científicamente la situación, pero no hay grandes conclusiones ni frases rotundas. Es algo así como el icono de mensaje que aparece en el teléfono fijo y no sabes como quitar, no lo puedes ni leer ni escuchar ni suprimir. El hecho es un enigma en sí mismo. Hace tiempo, en una peli de lo más kitsch escuché una frase: "Es absurdo que una mujer como Manuela esté liada con Eduardo. Vaya una pareja". "Vaya una pareja", qué frase tan redonda. Al día siguiente lo llamo. Al día siguiente le escribo un mensaje, y contesta parco, frío, casi malcarado, como la archivadora de Monzó. Así que al día siguiente me toca la moral y paso yo también de él. Hasta tal punto que a la semana siguiente le mando un mensaje donde le pongo a parir llamándole inmaduro y loco. No obtengo respuesta. El siguiente paso es borrar su móvil, fijo, mensajes y demás. Yo, que pasaba de él como de comer mierda, de su metro setenta y cinco rebasado por mis taconazos, de su aire de libro descatalogado, yo que le tachaba de salido en mi foro interno, he tenido que asistir a una retirada de tropas de lo más inesperado.

Cuando el minúsculo moratón de mi culo desaparezca, aquel que me hizo correrme de placer mientras me estrujaba los muslos, él pasará a disolverse en mi memoria.

http://www.youtube.com/watch?v=pvI6utLGlHE&feature=fvst

9 comentarios:

Nacho Palomar dijo...

Volviste, parece. Y me alegro!

Suele pasar lo que relatas. La conquista, es un juego de estrategia en el que esta vez él te ganó la partida. Lo que duele es el orgullo de saber que eras tú la que no querías, la que decidiste que sí, aunque quizá eso es lo que él te hizo creer y en realidad no fuiste tú más que la ficha que el movía a su antojo en el tablero.. ¿quién sabe?.

Sea como fuere, al final son los marcas en el culo que nos hicieron corrernos, los únicos trofeos que de verdad perviven en la memoria cuando los años han pasado.. lo demás, quien ganó o quien perdió.. no importa nada.

Besos.

Nano dijo...

La manzana era actractiva para Adán y para Eva, antes de comer de ella...
Mantener esa atracción intacta; o quizás mejor dicho, mantenerla viva, es la única forma de pervivir en el deseo.

Q. dijo...

¿realmente importa quien gane o quien pierda?

Pejooe dijo...

Me he enamorado del último párrafo, me pone cuando escribes con mala leche.

Este me lo guardo en la retina lectora durante un tiempo.

Pulgarcito dijo...

La atracción es simplemente eso...y a veces, tal como llega, desaparece.

Yo tb tengo unos mensajes que borrar...

La gata dijo...

Nacho: Me gustaría pensar lo que escribes en tu último párrafo, po las circunstancias, el contexto, cambia por completo el recuerdo de un hecho.

Nano: El deseo suele terminar cuando calmas su sed.

Q: Hombre, pues para mí, sí. Sería bastante más feliz si no lo considerara así, pero admito que no lo hago.


Pejooe: Un gran consuelo que te ponga mi párrafo.

Pulgarcito: Llega un momento que aunque los recibes con mucha ilusión, notas que los acabarás borrando con rabia. Suongo que se llama esencanto.

La gata dijo...

po quiere decir pero. Y a esencanto le falta una "d".

Nacho Palomar dijo...

Gata,

No entendí tu respuesta a mi respuesta..

(me alegra mucho ver que tu post está teniendo tantos comentarios, ya sabes que considero "de ley" tu éxito como bloguera/escritora)

Nacho Palomar dijo...

Vale, lo releí y ahora lo entendí..

MI RESPUESTA:

Quizá tengas razón, pero tampoco parece lógico aplicar una norma a nuestra forma de recordar las cosas.. por lo menos en mis caso. Mi memoria va por libre. A veces recuerdo incluso con dolor historias que fueron casi nada en su momento y otras en cambio en las que casi me dejo la vida, ahora no me hacen sentir ni frío ni calor.. .

No tengo teorías exactas para casi nada, pero lo que sí que defiendo siempre es la necesidad de haber estado ahí, de ganarte el derecho a la muesca en el bastón.. .

Por favor, que lamentemos siempre los besos por mal-dados y nunca por no-dados..

Cuídate mucho gatita.

N.